Hussein Chalayan: vanguardia y sofisticación para el otoño 2012

7 May

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La colección otoño-invierno 2012 de Hussein Chalayan, presentada en la semana de la moda de París, fue una muestra del diseño más impecable y sofisticado; y, a la vez, totalmente para usar en la vida cotidiana. No hay extravagancias, sí detalles esplendorosos. La presentación no se destacó por ser un gran show, como otros que ha realizado este diseñador o como sí lo fueron, en la misma fashion week, el de Lanvin –en el cual, arriba de un escenario increíblemente romántico, compuesto por miles de lamparitas de color blanco y una enorme araña central, aparece, primero Alber Elvaz (diseñador de la firma) y después, una cantante con su orquesta- o el de Louis Vuitton y su magistral tren de antaño que arribó en medio de la pasarela. Sin embargo, la colección de ropa de Chalayan habló por sí misma. La pasarela, cubierta con una tela en color blanco, tenía de fondo una enorme pantalla, sobre la cual aparecían frases (en inglés, como “no dark, no light”, “reverse winter” o “cause and effect”) y algunas imágenes, unas difusas y otras claras, como la del final, en la que se ve una habitación, con un sillón y una lámpara a simple vista.

Las modelos, todas con el mismo peinado (el pelo suelto y a un costado) ingresaban y salían de la pasarela en diagonal. Portaban vestidos (amplios o rectos al cuerpo, largos hasta el piso y otros a la rodilla; Algunos escotados y otros con mangas -cortas y largas-, con escotes pronunciados y un tajo prominente en la pierna o bien con escotes apenas cerrados con algún accesorio metálico), conjuntos de pantalón y blazer, o pantalón y suéter y otras prendas sorprendentes, como las chaquetas de cuero, con un diseño futurista. ¿Zapatos? Los clásicos en punta y, en su mayoría, con tacones. Los hubo en color nude, verde, rojo, azul, amarillo (tipo azafrán), etc. Lo más llamativo de la colección fueron los detalles, en la mayoría de las piezas, de colores schoking; tonos por completo inesperados para el invierno: naranja, coral o verde fluorescente. Equipos de pantalón ajustado -recto y pitillo- y blazer (bien amplio, con un solo botón); o pantalón con remera de manga larga ajustada o bien maxi suéter. Sobresalieron unos pantalones, como traídos del espacio, en color plateado bien brillante; algunos zapatos, chatos, también tenían esta tonalidad y cortaban algún conjunto por completo negro. Maravillaron los vestidos, portadores de una impecable caída y un corte perfecto: eran de un solo color –nude, bordó, azul, etc.-, el cual era atravesado con otra tonalidad, en general, schoking. Los cortes geométricos en los vestidos sirvieron para hacer aparecer el segundo color; algunos, lo hicieron en apenas una línea recta en la cintura. También hubo estampado: algunas telas salpicadas de colores y otras, también coloridas, con imágenes que parecen extraídas de un cuadro abstracto, con trazos gruesos en diagonal.

Transformador de sus propios shows de moda en performances o instalaciones artísticas, el diseñador turco-chipiotra, que se formó en Londres, en la prestigiosa Saint Martins, además de inspirarse en el arte, lo ha hecho con la ciencia y la tecnología. Es así que sus colecciones de moda bien pueden ser consideradas una obra. En esa conjunción de disciplinas que confluyen en colecciones de ropa, ha dado como resultado la ropa animatrónica. Se trata de prendas que se pliegan o bien desaparecen. Su primer trabajo de este tipo lo realizó en 2007: en su colección aparecía un vestido que terminaba por convertirse en sombrero, por lo que la modelo quedaba desnuda. Otro trabajo de esta índole, era una mesa (tipo ratona), puesta en la pasarela, sobre la cual la modelo se paraba y se la colocaba cual falda. Esa mesa se plegaba de tal forma hasta quedar como una falda evasé. Es un diseñador que ha demostrado, y lo sigue haciendo, que puede ser por completo transgresor y estar un paso más adelante; pero a su vez, hacer una colección de ropa que las mujeres mueran por usar. De la extravagancia a lo clásico, Chalayan bien sabe cómo y cuándo sorprender. Es consciente de que hoy no se puede asegurar que una persona es quien es por cómo se viste; ya que esa, es solo una muestra de sus tantas facetas como individuo. No obstante, también sabe que todo ser humano forja su identidad a través de la moda -de forma consciente o inconsciente-, estando a favor o en contra de ella. Como un dios, la moda se convierte en el objeto de uso y abuso de ateos y fieles; quienes, a su pesar, se encuentran a sus pies. Chalayan no está a los pies de la moda, él construye su propia moda.

 

 

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