Yo soy… ¿nadie o muchos?

7 May

Dos obras de Nicola Costantino intentan -desenmascarando dos universos que buscan ocultar al verdadero ser de la mujer: el de la moda y la belleza- hallar la manera de retornar a una misma. Acciones y conceptos repetidos: un eterno retorno a la propia esencia.

Image

Animales embalsamados o calcados, máquinas ortopédicas para animales nonatos, jabón de lujo hecho con grasa corporal –producto de una liposucción-, serie fotográfica que refiere a obras emblemáticas del arte y de esta misma disciplina; y, entre otros, un video instalación que muestra el tráiler de un inconcluso filme y en él la fabricación de un doble. Nicola Costantino no se limita a un lenguaje, a un tema o a un concepto; tampoco a una sola materia significante: tanto los cuerpos de los animales como su propio cuerpo le sirven para posibilitar una nueva producción de sentido. Con gran habilidad aplica numerosas técnicas -poliuretano expandido, resina poliéster, taxidermia, calco, vaciado, escultura, etc.- y su virtuosismo se delata en el cuidadoso resultado. Desde que empezó a producir arte, causó incomodidad, tanto en la escena artística como en el público; y así, o genera rechazo o un encantamiento leal. Extremos literales, como los que en su obra imperan.

De las artistas argentinas más polémicas, a la vez de las más versátiles, Nicola bien supo incorporar los aires que se respiran en el arte contemporáneo, el cual está en proceso de poder hallar su identidad. Hasta el momento, fue la filosofía la que liberó la puesta de etiquetas para explicar que cualquier cosa puede ser una obra de arte. De esta manera, dio espacio a una pregunta, la cual permitió que los artistas se liberen del pasado para crear a su antojo y con la intención deseada (finalmente, la marca del arte contemporáneo o bien posthistórico, como lo denominó Arthur Danto): “¿Por qué yo soy una obra de arte?”. Este cuestionamiento se instaló en la obra de Costantino, quien decidió ser ella la materia prima de sus producciones (a partir de Savon de Corps, en 2004) para, con su propia imagen más la labor de sus manos, plasmar lo que quiere significar de la sociedad actual o de sí misma. A lo macabro (su trabajo con animales muertos) suma lo que tiene que ver con el mundo de la moda y el de la belleza femenina. Aunque alejada de la ingenuidad, ya que continúa con su visión mordaz y despiadada.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Las obras que representan estos universos son Peletería humana, de mediados de los noventa, y Vanity con tocador, de 2011. Con la primera se hizo conocida en el amplio e inclasificable mundo del arte. La presentó, en 1998, en la Bienal de San Pablo (Brasil) –cuyo tema fue: “antropofagia y canibalismo”- y esta le abrió una ventana a otras bienales y exhibiciones por el globo. Se trató de una instalación de una boutique con veinte maniquíes que portaban vestidos -algunos tenían terminaciones en el cuello de pelo natural-, carteras y zapatos realizados con silicona simulando la piel humana; todas piezas con estampados de estas partes del cuerpo: ombligo, ano y tetilla masculina. Su éxito fue tal que hasta el MOMA quiso tener parte de esta obra; para el año 2000, adquirió para su colección el corsé de tetillas masculina. En cuanto a Vanity con tocador, se trata de un video instalación donde se ve un modular con un espejo central en el que se refleja una mujer –Nicola Costantino- haciendo un redundante ritual de belleza; no hay música, solo un sonido ambiente que hace oír cuando peina su cabello y toma algunos de los objetos para llevar a cabo esta rutina.

La piel que no deja huir

Peletería humana recrimina el extremo consumo de moda femenina. La colección tiene una ausencia de color (solo beige que simula ser el color de la piel) y remite a lo minimalista: hay una reducción a lo esencial. Estas piezas se convierten, de manera literal, en la segunda piel de la mujer. No obstante, esta colección, en vez de vestirla, busca “desnudarla”, pero en la piel del hombre. Porque es la tetilla masculina la textura predominante de las piezas, no los pezones. Es que la mirada machista sigue pesando en la sociedad, ¿es aún la que indica cómo se debe mostrar la mujer ante el otro? Entonces, en ese desvestir, la obra busca posicionarse como un regreso a lo básico; pero desnudarla, ¿de qué? ¿Del consumo en extremo, tanto por el gasto excesivo como por la abundancia de productos adquiridos? ¿Despojarla de productos que se venden para esconder su esencia? ¿Sacarle de encima la mirada del hombre o potenciarla? A su vez, la colección remite a la moda de lujo, tanto por sus detalles que denotan un notable manejo del couture –esto se debe a que Nicola trabajó, en su adolescencia, con su madre en su fábrica de ropa- como por las carteras de la firma francesa Hermes. Estos productos son usados por mujeres de gran poder adquisitivo y social; de hecho, fueron realizadas por la casa en honor a dos celebridades: Jane Birkin, actriz y cantante, y Grace Kelly, actriz devenida en princesa de Mónaco. En la actualidad, el lujo se caracteriza por ser un estilo de vida en el que no hay que exagerar en el consumo, como tampoco sobrecargar la propia imagen que se muestra al mundo: menos es más, es el lema. ¿Y qué menos que solo mostrar la piel?

Vanity con tocador

Vanity con tocador (foto de arriba), por su parte, deja de manifiesto uno de los rituales femeninos por excelencia, el del embellecimiento. La acción de la dama emanada del espejo remite a la inconstancia del colectivo femenino en cuanto a su propia imagen, ¿cuándo las mujeres (acaso los hombres) están conformes consigo mismas? Incluso, hasta se percibe un fastidio de parte de ella que no encuentra “esa imagen” que la represente. Como fija ante su propio reflejo, aunque en realidad está frente al espectador –quien ocupa su espacio frente al espejo-, la mujer se maquilla y desmaquilla, peina y despeina. Esta acción es un eterno retorno a su particularidad, una especie de reencuentro consigo misma. En sí, las dos obras de Costantino buscan, a partir de una especie de descomposición del modus operandi del consumo de moda y de belleza –dos universos que, de forma constante, están tratando de cambiar la imagen genuina de la mujer (respecto de su cuerpo y de su forma de presentarlo ante los demás)-, poder hallar la propia identidad. Intentan ahondar en el ser íntimo, el cual siempre es ocultado.

Pero, ¿es posible revelar la identidad con solo desnudarse y quedando a cara lavada? Para la estadounidense Judith Butler -ensayista, pensadora y profesora de la Universidad de Berkeley (California)- “el sujeto como entidad idéntica a sí mismo ya no existe”. A esto, Nicolas Bourriaud -escritor, crítico de arte y curador francés- en su libro Radicante, agrega: “…el consumo de signos culturales no implica ninguna connotación identitaria duradera. Por definición, uno no es lo que lleva puesto”. Es así que este autor pondera al sujeto radicante, el cual “…no se reduce a una identidad estable y cerrada sobre sí misma (…) es el movimiento lo que permite la constitución de una identidad”. Y señala que este individuo “se presenta como una construcción; dicho de otro modo, una obra.”. Estas producciones de Costantino, que repiten texturas, color, conceptos y acciones, tratan de ir al centro del ser para hacer aflorar esa plural identidad; y en esa búsqueda infinita aparece la gran incógnita “¿quién soy en realidad?”. Maquillada o desmaquillada, vestida o desvestida, la mujer –en este caso- no puede escapar de su propia piel, la cual lleva las huellas de su tiempo, de sus sensaciones y de sus pensamientos. Es la piel la que, en definitiva, puede decirnos y decirles a los demás, con seguridad, quiénes somos. Como expresó José Enrique Rodó en Motivos de Proteo: “Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes”. Una piel infinita, cuya virtud es que no nos deja huir.

Anuncios

Una respuesta to “Yo soy… ¿nadie o muchos?”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Rapsodia inconclusa: Eva Perón por Nicola Costantino | Crítica arte y moda - 26 de mayo de 2015

    […] y fotografías, hasta –por supuesto- todas las técnicas que fueron utilizadas para este trabajo, Nicola Costantino –quien cuenta con unos veinte asistentes- es la que está detrás de cada mínimo fragmento. Es […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: