Fotógrafos, referentes de ayer y hoy, de la moda al arte

19 Jul

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El fashion-group ha sabido captar a los mejores referentes de la fotografía. Ha sido en esta área donde algunos de ellos se consagraron, para luego instalarse en el ámbito artístico. Se considera que el primer fotógrafo de moda fue el alemán Adolphe de Meyer (1868-1949). En 1913, y hasta 1921, fue contratado por Vogue; también, en esos años, trabajó para Vanity Fair y en 1922 –y durante 16 años- se convirtió en el principal fotógrafo de Harper Baazar en París. Se hizo famoso por sus fotografías elegantes, en las que sus modelos delataban serenidad; en cuanto a su estilo, absorbió la estética del pictorialismo característico de la fotografía de arte (este pictorialismo reivindica los valores propios de la fotografía para realizar obras similares a otras disciplinas artísticas, como la pintura, escultura y arquitectura. Por tal motivo, renuncia a la imitación de la pintura; esencia reinante en los inicios de la fotografía) y en sus imágenes para las revistas de moda trabajó de forma sorprendente con la luz. Fue el primero en emplear los juegos de la iluminación de fondo y en hacer hincapié en el detalle.

Considerado el fundador de la moderna fotografía de moda, aparece Edward Steichen, también pintor (nacido en Luxemburgo en 1879, muerto en 1973). Con sus trabajos para Vogue y Vanity Fair (donde se desempeñó como Jefe de fotografía, entre 1923 y 1937) se convirtió en el creador de la fotografía del glamour -una estética hoy inseparable de la moda- y así trascendió. Para entender mejor su contribución, cito a William A. Ewing, director del Musée de l´Elysée: “Steichen aportaría a la fotografía de moda ideas tomadas de corrientes artísticas y, lo que es más importante, el talento pictórico para retratar ropa y cuerpos vestidos. Steichen sabía y tenía experiencia en cómo aportar textura, brillo, corte y caída a las telas”. Por otro lado, fue el responsable del Departamento de Fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Además, retrató a estrellas del cine, como Greta Garbo, Gary Cooper, Marlene Dietrich o Katherine Hepburn; y a las mejores modelos de la época. Se desempeñó para las más importantes firmas de Alta Costura, como: Patou, Poiret, Chanel, Lanvin, Vionnet o Schiaparelli.

Pero si hay alguien que renovó la fotografía en general –y, por supuesto, la de moda- fue el estadounidense Man Ray (1890-1976). Este artista vanguardista (formó parte del dadaísmo y surrealismo) supo crear imágenes de gran densidad estética: le dio a la fotografía otra función más allá de la documental y supo ubicarla en la categoría de arte (por entonces, no era considerada dentro del ámbito artístico). En su obra destaca la cantidad de procesos, ya conocidos, que utilizó de manera nueva para manipular la imagen, como: la rayografía (técnica que consiste en colocar objetos tridimensionales en el papel fotográfico y exponerlo a la luz), solarización (entrada de luz en el negativo en el proceso de revelado), sobreimpresiones, exageración del grano de la imagen, distorsiones y fragmentaciones, en la que se amplían los detalles. Además, logró introducirlos rápidamente en la fotografía comercial: moda, retrato y publicidad. Supo transgredir en la imagen de moda: sus modelos aparecían decapitadas, sin brazos, distorsionadas, atadas con cuerdas… Exponía a la mujer. Sus imágenes se publicaron, en los años treinta del siglo XX, en: Paris Magazine, Varietés, Vogue, Harper’s Bazaar y Vanity Fair.

En la segunda mitad del siglo XX, destacan, primero, Irving Penn, después Richard Avedon, por haber logrado que la iconografía de moda volviera a la imagen más pura, al rechazar lo artificial. El estadounidense Penn (1917-2009), quien trabajó como diseñador gráfico y se interesó por la pintura, comenzó a colaborar para Vogue a fines de los años treinta. Su primera portada para esta revista, con la cual trascendió, apareció en 1943: un bodegón con un bolso de piel, un pañuelo gris, una lámina con cítricos y una nota colgada en una pared que decía “zapatos y accesorios”. Aunque incursionó en las vanguardias, logró en su madurez como profesional despojarse de esa influencia y mostrar imágenes que impactaban por su sencillez; su estilo se caracterizó por las tomas en estudio -bajo determinadas condiciones de iluminación- y supo con un fondo blanco valorizar al individuo y resaltar la vestimenta (algo que Avedon convirtió en habitual). Fue él mismo quien mejor definió su estilo: “Fotografiar un pastel también puede ser arte”. Con su aporte estilístico, sentó las bases del pluralismo que después definió la fotografía de moda.

Avedon (1923-2004) se inició en el mundo fashion, a mediados de los años cuarenta, en Harper’s Bazaar (donde trabajó entre 1946 y 1965, y llegó a ser Jefe de fotografía). También colaboró para Vogue (1966-1990), Life y Look. Aportó, durante los años sesenta y setenta, una gran calidad artística. Impuso un estilo caracterizado por continuos contrastes: visuales -con negro y blanco- y conceptuales -jugó con la sofisticación y lo frívolo-. En sus fotos, las modelos aparecen libres en sus movimientos y gestos -sin la típica pose a las que estaban acostumbras-; por lo general, en escenarios dinámicos, pero en composiciones que decidía previamente este artista de la fotografía. Fue uno de los grandes fotógrafos del siglo pasado y no solo de la moda. Retrató a grandes figuras: Truman Capote, Henry Miller, Humphrey Bogart, Marilyn Monroe, etc. Realizó para el New York Times reportajes sobre la guerra de Vietnam y sobre las manifestaciones anti-guerra en EE.UU. Entre 1979 y 1984, realizó “In the American West” -por encargo del Museo Amon Carter, de Fort Worth (Texas)-: considerada la obra más importante de su carrera. Para consumarla, recorrió el Oeste del territorio estadounidense y documentó la vida de granjeros, mineros, vagabundos, prostitutas, presos… Por otro lado, desarrolló una obra en la que reflejó su vida personal.

Otros precursores de la fotografía de autor han sido: William Klein, David Bailey, Cartier Bresson y Helmut Newton, quienes han dado las claves para la interpretación de sus imágenes, casi dejando de lado el diseño presentado. De ellos, el más famoso ha sido el alemán Newton (1920-2004), quien creó un nuevo estilo con fuertes rasgos eróticos. En sus imágenes primó el glamour (sus mujeres aparecían en ambientes lujosos), la seducción y la elegancia, cualidades conjugadas magistralmente. Caracterizan su obra los desnudos femeninos y su fetiche: los tacones de aguja. En definitiva, supo hacer fotografías de gran sofisticación, una de las cualidades de la Alta Costura; y supo reflejar su pasión por la belleza. Trabajó para Vogue y Elle.

Estos referentes de la imagen de autor, abrieron paso a los nuevos clásicos: Erwin Olaf, Terry Richardson, Mario Testino y, entre otros, David La Chapelle. De los dos últimos -quienes proponen una estética bien personal: atractiva, poderosa e impecable- se destaca el trabajo de retrato con figuras del mundo del espectáculo y la cultura, y la exposición de sus obras en galerías de arte y museos. Consiguieron que moda y arte converjan al punto de ser lo mismo. El trabajo del peruano Mario Testino (1954), que ostenta en sus representaciones sofisticación y sensualidad, es requerido por relevantes publicaciones de todo el mundo, como Vogue y Vanity Fair, y las casas de moda más influyentes (Yves Saint Laurent, Valentino, Dolce&Gabbana, Carolina Herrera, Gucci, Versace, etc.). Retratista de numerosas celebridades, su toque tiene que ver con lograr dejar la belleza de lado y centrarse en la persona. Aunque ha fotografiado a numerosas estrellas, fue con el reportaje realizado a Diana de Gales, para Vanity Fair en 1997 -cinco meses antes de su muerte-, con el cual se hizo famoso. Su trabajo se ha expuesto en el National Portrait Gallery, de Londres, y el Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid, entre otros. Además, ha publicado varios libros, como: Any Objections? (1998), Front Row Back Stage (1999), Mario Testino: Portraits (2002), Kids (2003), Let me in (2007).

Por su parte, el mediático y multifacético David LaChapelle (1963, estadounidense) se mueve entre la moda, la publicidad y el mundo de la música (hizo la portada de discos de Moby, Christina Aguilera, Madonna, Elton John…). Retrató a los más mediáticos: Madonna, Eminem, Philip Johnson, Pamela Anderson, Uma Thurman, Elizabeth Taylor, David Beckham, Paris Hilton, Leonardo DiCaprio, Britney Spears, entre otros. Sumamente extravagantes, sus imágenes mezclan surrealismo y arte pop. Lo hiperbólico, fantástico y erótico se nutren de universos ficticios. El exceso es, definitivamente, lo suyo. Publica en Vogue, Rolling Stones, GQ, Vanity Fair y, entre otras, New York Time Magazine.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: