Los blogs de moda como creadores de modelos estéticos (Parte I)

15 Ago

 

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El camino sinuoso de la moda

Para los amantes de la moda, el presente y futuro de esta industria se encuentra a un click o touch, en la pantalla de sus computadoras, sus teléfonos inteligentes o sus tablets. En la comodidad de su hogar o en la palma de su mano –desde donde se encuentren-, un mundo paralelo les comunica, a cada instante, acerca de las últimas tendencias. Se trata del universo inconmensurable de los blogs de moda que, desde el primer lustro del siglo XXI, se han afianzado en la gran red de redes para manifestar cómo se está conformando el nuevo sistema de la moda. Lejos del autoritarismo que durante años predominó en el discurso de moda, estos blogs tematizados lograron democratizarlo. Por su parte, el negocio ya venía creciendo exponencialmente hacia todos los sectores sociales desde la década del ochenta. Y la calle, tenida en cuenta como fuente de inspiración desde los años sesenta por diseñadores, estilistas, entre otras figuras de la industria en busca de novedades, pasó a convertirse en la verdadera dictadora de tendencias; ya no solo es musa, sino, como la denomina el discurso periodístico, la verdadera pasarela. Así, todos hacemos y somos moda. Porque la verdadera atracción que despertaron los blogs, desde su enunciado, fue esa complicidad con el lector digital –o enunciatario-, con quien se comunica como si fuese un amigo. Ese acercamiento cibernético es el que hace que la moda ya no sea cosa de modelos, actrices o estrellas del espectáculo o del deporte. La gente común, la que camina por la calle, que no está en pose, que no está actuando –por lo menos, desde los parámetros profesionales-, ahora es la protagonista. A raíz de estos blogs temáticos, el street style ganó un lugar en las revistas especializadas (Vogue, Elle, etc.) –en sus ediciones digitales y de papel, en la mayoría de los países donde se editan- y de los suplementos de moda de los diarios emblemáticos. De hecho, los propios bloggers han adquirido un peso en los medios tradicionales y, por supuesto, en la misma industria de la moda. Los diseñadores más influyentes y firmas de renombre los quieren para que estén presentes en los front rows de los desfiles de las principales pasarelas de la moda; otros, para que creen una colección –ya sea de vestimenta, carteras o zapatos- o bien el estilismo para alguna presentación especial. También son requeridos para colaborar en alguna de las más prestigiosas revistas de moda, entre otras actividades. En resumen, los bloggers son las grandes nuevas figuras del establishment de la moda, con similar nivel de autoridad que Anna Wintour, la editora de la Vogue estadounidense, o Corine Roitlfeld, ex Vogue de Francia (así lo consideran desde la misma industria).

Para entender cómo los blogs de moda adquirieron poder para dictaminar lo que se va a usar, es preciso resumir cómo fue el proceso que vivió la moda, como fenómeno e industria, para convertirse en una de las disciplinas más importante de los últimos años (desde lo social, cultural y económico). Hacia 1350-1370, surgió el fenómeno de la moda en la sociedad occidental, exclusivo de la nobleza. “Impulsado por el naciente humanismo y la desintegración del mundo feudal, la forma moda se convierte en una lógica ordenada, aunque no regular, de la distinción social, del cambio y de la construcción de identidades” (Saulquin, 2010, p. 18). A mediados del siglo XIX -hacia fines de la Revolución Industrial y dentro del marco del nacimiento del capitalismo-, este fenómeno se cierra en sí mismo y se organiza cual sistema, autorregulándose. Según explica Susana Saulquin, esto significa que la moda ya no se basa en los caprichos para cambiar, sino que ahora comienzan ciclos de dieciocho años respecto a formas, colores y texturas. Establecido el sistema de la moda, aparecen –a partir de 1857- los primeros desfiles de alta costura y la figura del diseñador de moda a través de Charles Frederick Worth (aunque, para la historiadora Valerie Steel, el inicio de la historia de los desfiles es incierto; de todas formas, la mayoría –entre ellos Lipovetsky, en El imperio de lo efímero…– considera a este como el pionero en la realización de estas presentaciones). También surgen las revistas especializadas, las cuales impulsaron la fotografía de moda –cuyas bases se establecieron entre 1910 y 1930-; y, por ende, las claves estéticas de cada época: Harper’s Bazaar (nacida en 1867), Vogue (1892) y Vanity Fair (1914). Desde entonces y hasta 1960, el sistema de la moda estuvo organizado por la alta costura y la confección seriada; hasta que apareció el prêt-à-porter, nacido a mediados de la década del cincuenta. A partir de los sesenta, la irrupción de los jóvenes como los nuevos consumidores hizo que la moda adquiriera la estética de la imagen juvenil. Una estética que se ha afianzado a través de los años y que continúa hasta hoy. En esa década, cuenta Gilles Lipovetsky, se impuso el éxito del estilo debido a la aparición de los valores del rock, los ídolos y las estrellas jóvenes. A consecuencia, continúa este filósofo, el vestido dejó de ser sinónimo de “honorabilidad social” y empezó una nueva relación con “el Otro”, por lo que la seducción pasó a ser lo realmente importante. Entonces, pasa a interesar más que estar a la moda, darse valor a uno mismo y, ante todo, parecer joven; de esta forma, afirma Lipovetsky, todos están invitados a crear su propia imagen, a adaptarse y a reciclarse. Un proceso que sigue en pleno desarrollo y el cual los blogs de moda reflejan con fidelidad.

Hacia mediados de los años ochenta, relata Saulquin, el sistema de la moda pasa a organizarse en alta costura (que queda relegada a encarnar el máximo lujo), prêt-à-couture (se trata de modelos poco repetidos, con tres pruebas y terminaciones a mano), prêt-à-porter, difusión (el prêt-à-porter lanza en los años ochenta la forma difusión, de producción y comercialización de la vestimenta; esta forma transmite el estilo de un creador, pero con materiales y confecciones más asequibles) y confección seriada industrial. A consecuencia, el sistema dio lugar a que la moda adquiriera un gran desarrollo como negocio. Pero, a mediados de los noventa, continúa la socióloga, el sistema de la moda comienza a desestructurarse -debido a la saturación y su consecuente desequilibrio ocasionado por los cambios en los comportamientos-: ya no se maneja de forma organizada y no posee un poder centralizador; es decir, la alta costura pierde su dominio. Esto significó que las tendencias pautadas y seguidas de forma colectiva pasaran a la esfera individual debido a las múltiples maneras de vestir; por ende, los ciclos pasan a ser personales. Ya no son los diseñadores de alta costura, los estilistas de prêt-à-porter o los industriales quienes dictaminan las nuevas tendencias, afirma Saulquin; sino que comenzó un proceso inverso, el cual “se adapta a los gustos y las preferencias de los usuarios/consumidores, y condiciona a los creadores/diseñadores a plegarse a los dictados específicos de las individualidades. El ejemplo más claro se encuentra en la ropa deportiva, infantil y sport/urbana” (Saulquin, 2010, p. 11). Este nuevo mecanismo, a su vez, dio lugar a la aparición de nuevos marcadores de tendencias, como los coolhunters (se encargan de buscar en la calle aquellos cambios, presentes o venideros, en cuanto a la moda y el consumismo), los trendsetters (quien marca tendencia por medio de su estilo y personalidad), las chicas IT (jóvenes atractivas que cobran notoriedad mediática por su forma de vestir; por lo general, forman parte de la alta sociedad, del star system o tiene relación con el mundo de la moda) y los bloggers. Aunque son estos dos últimos los más resonantes en los últimos tiempos en los medios masivos de comunicación. En definitiva, aunque los bloggers nacen en el mundo virtual, es en los medios tradicionales donde se posicionan mejor y cobran una notable masividad; y así, ambos construyen una retroalimentación constante.

Se sabe que la aparición de internet provocó una de las grandes revoluciones de las últimas décadas. Cambió la manera de informarse, de relacionarse con el otro y la manera de ver el mundo, entre otras cosas. “Desde hace unos treinta años, el paisaje cultural mundial se va moldeando por un lado por la presión de una sobreproducción de objetos y de información, y por el otro por la uniformización vertiginosa de las culturas y de los lenguajes (…) Internet es el medio privilegiado de esa proliferación de informaciones, el símbolo material de esa atomización del saber en múltiples nichos especializados e interdependientes” (Bourriaud, 2009, p. 19). Ejemplo de “nichos especializados e interdependientes” son los blogs –de distintas temáticas-, los cuales aparecieron a fines de los años noventa; ya a comienzos del siglo XXI, crecieron de forma vertiginosa y avasallaron la web. Al poco tiempo, cobraron notoriedad las redes sociales –las cuales provocaron otra revolución en las relaciones interpersonales- y le sacaron protagonismo a los blogs; de todas formas, aquellos que se han afianzado en la web se conjugan de forma exitosa con Facebook o Twitter, entre otras, ya que ayudan a aumentar el número de seguidores que están al acecho de las últimas novedades -en este caso, en cuanto a moda-. Respecto de los numerosos fashion blogs -surgidos a partir de 2005-, existen dos grandes tipos: los personales, también conocidos como egoblogs, y los impersonales. Los primeros se definen por la omnipresencia de sus creadores, quienes protagonizan el look que suben a diario, escriben sus textos –por lo general, acerca de las prendas que usan ese día, entre otras cuestiones que tienen que ver con sus inspiraciones, gustos personales; en sí, su estilo de vida-, fotografían los eventos de moda a los que asisten o las colaboraciones que llevan a cabo con importantes marcas. En definitiva, se encargan de la publicación y la administración del blog. La característica más destacada es la seguidilla de imágenes sobre el look diario –es importante mostrar que se está en la vía pública; literalmente, la calle o vereda-, del que hacen tomas desde todos los ángulos, haciendo foco en los detalles de las piezas, del peinado o maquillaje. Algunas de las egobloggers estrella a nivel internacional son: la mexicana Andy Torres, de  Stylescrapbook.com (nacido en 2007), quien -después de aparecer en importantes publicaciones y colaborar con algunas marcas-, fue convocada en 2012 por Cosmopolitan TV para hacer Click, su programa de moda; la española Gala González, de Amlul.com (2007), quien ha protagonizado campañas de firmas prestigiosas –como Loewe, Mango, etc.- y, desde 2009, es colaboradora de Vogue España; la francesa Betty Autier, de Leblogdebetty.com (2008), quien es requerida por destacadas firmas para ser la cara, colaborar o para acudir a las presentaciones de nuevos productos. La estadounidense Tavi Gevinson, quien a las 11 años empezó con su blog Thestylerookie.com (2008) y, desde 2011, es editora de Rookie Magazine; al poco tiempo de aparecer con su sitio web, fue llamada a estar presente en las semanas de la moda de New York y la de París, e incluso, colaboró en Harper´s Baazar y Barneys.com; la británica-china Susanna Lau, también conocida como Susie Bubble, creadora de StyleBubble.co.uk (2006), además de mostrar su estilo sin igual –destacado por la mezcla de todo tipo-, estar presente en las semanas de la moda, visitar showrooms, etc., escribe –además de en su blog- para Elle; y, entre otras bloggers –no tan presente para mostrar su look, sí como presentadora o entrevistadora-, sobresale la francesa Garancé Doré, quien en 2006 comenzó con su blog homónimo. Mujer de Scott Schuman, es una figura notable en la industria de la moda, como ilustradora, fotógrafa y también directora de videos que sube en su sitio web, en los que realiza entrevistas (por ejemplo, a Stella McCartney, editoras de moda, diseñadores, etc.), muestra el backstage de algún desfile, entre otras cuestiones relacionadas siempre a las tendencias de lujo. Una distinta de la otra -en la forma de vestir, de captar las tendencias, de mostrar el propio estilo, de informar acerca del mundo de la moda-, todas ellas se han ganado un espacio sumamente relevante en el universo de la moda y, se puede afirmar, son las grandes estrellas de la web.

En cuanto a los blogs impersonales, estos publican sobre las últimas novedades de la industria –con cierta similitud a como lo hacen las revistas especializadas, con la salvedad de que estos lo hacen al momento en que se dan los acontecimientos-, como los desfiles de las semanas de la moda más influyentes del globo –incluido el backstage-, las colecciones de las firmas –desde las más lujosas hasta las más populares-, ya sea en gráfica como en video, entrevistas con personalidades de la moda, entre otras novedades. También, dentro de estos se encuentran los que retratan el estilo de la gente de la calle (de distintas ciudades del mundo), incluidas importantes editoras de moda, directores/as creativos/as, entre otras personalidades de la industria, desconocidas para el común de la gente. Entre estos últimos se encuentra The Sartorialist, el blog pionero en retratar los estilos de la gente común. Creado por Scott Schuman (EE.UU, 1968) en 2005, desde entonces ha ganado peso en la industria fashion; por ejemplo, la revista Time consideró que es una de las cien personas más influyentes del mundo del diseño. Se especializó en Fashion Merchandising -en la Universidad de Indiana- y trabajó para firmas relevantes, como Valentino y Onward Kashiyama. Asimismo, en ese entonces, creó su propio showroom para nuevos diseñadores. Con quince años de experiencia en el mundo de la moda, inició su blog –que recibe un total de 14 millones de visitas- y con él cobró notoriedad. Fue contratado por style.com para cubrir los desfiles de las capitales de la moda, por las revistas GQ –para la cual editó por tres años su propia columna-, Vogue ItaliaVogue Paris e Interview. Además, trabajó para importantes marcas, como The Gap, Verizon, Nespresso, DKNY Jeans, Gant, OVS, Crate & Barrel y Absolut. En 2009, la editorial Penguin publicó una antología con las fotografías preferidas de Schuman, las cuales fueron acompañadas por sus propios comentarios. Después de este éxito editorial, lanzó en 2012 –con la misma editorial- dos nuevos libros The Sartorialist, Closer women´s cover y men´s cover. Además, su trabajo fotográfico forma parte de las colecciones permanentes del Victoria & Albert Museum y el Tokyo Metropolitan Museum of Photography.

Continúa…

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