Archivo | septiembre, 2014

¿Semanas de la moda o performances artísticas?

19 Sep

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La semana pasada (del 4 al 11 de septiembre), Nueva York fue la capital protagonista del mundo de la moda. Se trata de la que inaugura las fashion week más importantes, a la cual le siguen las de Londres, Milán y París. La New York Fashion Week, que mostró las tendencias de la temporada primavera-verano 2015, tuvo una gran afluencia de público y también una enorme repercusión en los medios especializados (blogs de moda, suplementos de diarios, revistas, etc.). De la enorme difusión, me llamó la atención un artículo publicado en el suplemento Moda de La Nación. La nota periodística afirma que la novedad de esta semana de la moda tenía que ver, no con las colecciones en sí, sino con quienes la cubren a diario. Más precisamente, habla de la nueva editora de moda de The New York Times, Vanessa Friedman (quien estuvo diez años en el Financial Times); y remarca que para esta editora lo más excitante de esta semana de la moda es que ahora importa más el concepto que la ropa. Para ello, esta crítica usó un término: transmorgificación (“transformación a una forma extraña”; así lo traduce la nota) de la Fashion Week en performance artística.

Me llamó la atención la afirmación de que ahora la colección por sí misma no interesa, pero sí la forma de presentarla. Acaso ¿los desfiles no se han convertido en un espectáculo hace un tiempo ya? Y por espectáculo se entiende una presentación teatral (como las realizadas por John Galliano, entre otros) o bien una performance, a pesar de aquellos que consideran que el arte está por fuera del circuito comercial.

El ensayo de Lars Svendsen, “Arte a la moda” (en Los cuerpos dóciles. Hacia un tratado sobre la moda), señala en su comienzo:

El aspecto más “artístico” de la moda está normalmente ligado a su puesta en escena. Paul Poiret fue el primer diseñado en transformar el desfile de moda en un acontecimiento social admirable, y Jean Patou lo llevó aún más lejos; pero ellos no alcanzaron a imaginar cómo se desarrollarían los desfiles de moda hacia finales del siglo XX. Durante los años ochenta y noventa, los desfiles de moda llegaron a ser más espectaculares y tuvieron lugar en arenas aún más iamginativas, como cuando John Galliano tomó un estadio de fútbol y lo transformó en un bosque de cuento de hadas…”.

Y más adelante afirma: “Los desfiles eran grandes y extravagantes con el fin de crear la máxima publicidad, con lo que quedó claro que la haute couture se había convertido en parte de la industria del entretenimiento”.

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En la búsqueda

17 Sep

Silvio en el rosedal

Caminando por la calle Corrientes de Capital Federal, una librería llamó mi atención por sus carteles de libros a un peso (época en la cual un peso era todo mi capital). Entré, revolví, leí y busqué hasta poder encontrar un libro, aunque olvidado por los comerciantes, sea para mí el descubrimiento de frases nunca ojeadas. Silvio en el rosedal, un título poco prometedor, fue el que opté entre otros luego de haber leído la contratapa, con un comentario acerca de la obra y del autor. Sentí haber encontrado lo anhelado. Julio Ramón Ribeyro fue el autor elegido. Al principio, su apellido resonó en mi cabeza; traté de hacer memoria, pero en realidad jamás lo había leído. Subí al colectivo y apenas pude ojearlo (porque leer en cualquier medio de transporte siempre me generó mareo, a mi pesar), pero supe que este libro me sería placentero. Cuando pude por fin leerlo, me adentré en un mundo donde la serenidad para contar me hacía la lectura sencilla y, a la vez, pensante. Leer y pensar, no mirar las palabras como si en algún momento fuesen a atraparme; al contrario, ya estaba sumisa desde las frases que bien resumían a este extraordinario relato.

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La moda y el arte para mí…

8 Sep

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Puedo asegurar que la moda me gusta, me atrae, desde mucho antes que el arte (me refiero a las artes visuales; la música, el cine y la literatura están desde siempre en mi vida). Desde hará, más o menos, diez años, los primeros días de cada mes, voy al quiosco de revista y me vengo con algún número que, al llegar a casa, abro con sumo placer. Es inexplicable lo que me produce abrir, por primera vez, una revista. Ver las campañas de alguna marca, así como las editoriales, me hacen soñar con los ojos abiertos. Es sentir que, sin importar lo que pase en la vida real (mientras no sea muy grave, claro), hay un mundo perfecto en el aire, donde todo es belleza. Y todo lo que implica la belleza de la vida, la cual roza una felicidad incorpórea.  A las revistas, sumé, desde hace un par de años, la visita diaria a los blogs de moda. Además, me gusta ver los programas referidos a esta disciplina: desde aquellos que muestran los desfiles, las campañas de publicidad de alguna marca –el backstage-, como los reality shows (los que elijen al mejor diseñador, a la mejor modelo, entre otros). También esos programas que resultan una ayuda para la mujer común, que aconsejan cómo mejorar el look de cada día, sin gastar mucho dinero y eligiendo aquello que mejor le queda a cada una, más allá de su cuerpo, su edad, su profesión. Estos últimos, apelan a la psicología de la moda: cuando le cambian el estilo a una mujer que había dejado de cuidar su femineidad hace tiempo, algunas se emocionan y no pueden creer lo bien que se ven cuando se enfrentan al espejo; es como si vieran a otra mujer. Es que la moda, usada a favor, hace maravillas. Me atrapa sobremanera la opinión de los especialistas respecto de la colección de los diseñadores. Editores, periodistas, estilistas, etc., a la salida de un desfile, establecen una crítica espléndida o despiadada; pero, con eximios argumentos. Puedo resumir que ese no qué que me atrae del mundo de la moda, una disciplina vapuleada por el discurso social, es la importancia invisible que tiene en la vida de las personas (ya que tiene que ver con su identidad, su personalidad, con su estilo de vida, etc.). En definitiva, la mirada intelectual de la moda me parece tan fascinante como la que se hace del arte.

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Mario Testino: el fotógrafo de moda

1 Sep

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Mario Testino, uno de los fotógrafos estrella de la moda mundial, exhibió por primera vez en la Argentina su retrospectiva. Desde el 15 de marzo hasta el 16 de junio de este año, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) recibió a Mario Testino: In your face, una colección de 122 fotografías elegidas por el propio artista. También se presentó el catálogo In Your Face (editado por Taschen, 2012). Primero, fue el Museum of Fine Arts Boston entre octubre de 2012 y febrero de 2013- el que presentó esta exposición, con un éxito de 150.000 espectadores.

Hace rato ya que la moda se ha instalado en los museos y el éxito de convocatoria ha sido vital para que así sea. ¿Algunos ejemplos? La muestra retrospectiva de Alexander McQueen, Savage Beauty (2011), en el Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York, llevó más de 660 mil personas; también en el MET se llevó a cabo, en 2012, la muestra Schiaparelli and Prada: Impossible conversations. Además, ese mismo año, la firma francesa Louis Vuitton, con Marc Jacobs a la cabeza, exhibió en el museo Les Arts Décoratifs de París. Entre otras exhibiciones, fue un éxito Shoe Obsession (con piezas de Manolo Blahnik, Christian Louboutin, Givenchy, Prada, etc.), presentada en el Museo del Fashion Institute of Technology (FIT) de Nueva York.

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