La moda fantástica

30 Oct

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

“Alberta Ferretti es una princesa de la fragilidad de la moda. La delicadeza de su trabajo para la próxima primavera/verano 2015 incluye diseños en gasa de color nude con tablas tan, tan finas que parecen haber salido de manos de hadas”. Estas palabras de Suzy Menkes –la influyente periodista de moda que hoy escribe en Vogue- quedaron dando vueltas en mi cabeza varios días.

Me pareció espléndida la metáfora elegida para describir la belleza perfecta de los vestidos de la más reciente colección de Ferreti. El hecho de imaginarme a hadas haciendo esta colección me transportó a mi adolescencia, cuando leí en el colegio el cuento “La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y su abuela desalmada” (del libro homónimo), para de esa manera conocer el realismo mágico; un género literario que despertó en mí mundos intransferibles. Ese cuento, en particular, hizo que -en plena clase- pudiera correr, casi volar, al lado de Eréndida. Y sentir ese estremecimiento que generan las tristes historias. 

Pero volviendo a la moda, debo decir que también logra que fantasee con realidades mágicas. Desde una revista hasta los fantásticos desfiles, los cuales se han convertido, haya ya unos años, en un importante engranaje del mundo del espectáculo. Editores de revistas de moda, periodistas, actrices, celebridades, deportistas, chicas it, bloggers, entre otros, quieren estar y también son buscados para asistir a los front row de las pasarelas más importantes.

Algunos más magnánimos, otros más sobrios, los desfiles funcionan como un dispositivo propiciador de pura fantasía. Desde las pasarelas más influyentes, como New York, París, Londres o Milán  (y otras en crecimiento, como las de San Pablo, Madrid, etc.) los diseñadores de moda hacen suspirar a los presentes y al público mundial que sigue las nuevas tendencias a través de los medios de comunicación.

La fantasía ha estado presente en las distintas artes –literatura, artes visuales y plásticas, cine, etc.- a lo largo de la historia. Aunque posee distintas concepciones, la fantasía es, en sentido general, lo contrario a la realidad; aunque vale decir que en las artes la representatividad fiel no existe. Es importante la aclaración que hace Nicolas Bourriaud entre lo ficcional y lo real:

La dimensión ficcional del arte viene a agujerear el encadenamiento de la realidad, la remite a su índole precaria, a la mezcla inestable de lo real, de lo imaginario y lo simbólico que contiene: esta ficción aumenta la realidad, nos permite mantenerla en un movimiento perpetuo, introducir en ella la utopía y la alternativa. Porque la ficción no se limita a lo imaginario, y lo ficcional no se reduce a lo ficticio: el ready-made duchampiano, por ejemplo, pertenece al orden de la ficción sin diferir por ello y por naturaleza de la realidad que presenta, sino por el relato por el cual Marcel Duchamp lo hace pasar a un régimen ficcional. Lo ficticio se opone a la realidad en que se inspira; lo ficcional –que es el régimen del relato, de la narración- la subtitula o la dobla, pero sin borrarla (Bourriaud, 2009, p. 115).

Así como en las artes, en la moda la fantasía también es la principal materia prima (tanto material como conceptual). Porque en cuanto la moda empezó como fenómeno (siglo XIV) y luego se convirtió en industria (mediados del siglo XIX), transformó la necesidad del hombre a cubrirse, en una necesidad de ser quien se desee. Como bien dijo Gilles Lipoveztsky –en El imperio de lo efímero-, uno de los principales roles de la moda es que ayuda a ser.

Y en esa tarea de ayudar a ser, la fantasía (tanto la del diseñador como la del soñador) es vital. Pero, ¿qué es la fantasía? Según una de las acepciones de la Real Academia Española se trata de un: “Grado superior de la imaginación; la imaginación en cuanto inventa o produce”. Se trata de un grado al que todo ser humano puede llegar. Un estado, estimo, imprescindible para vivir. Para la cotidianeidad, no hay nada como imaginarse la realidad más hermosa, aun cuando la que nos toca no es la más conveniente.

Así como los artistas logran moldear lo horroroso del existir en una obra bella, los diseñadores se inventan una ficción –como imaginar hadas cosiendo vestidos- para trabajar en un ámbito como la moda, donde parece que todo cambia, cuando en realidad nada se modifica (según palabras de Lipovetsky en El imperio de lo efímero).

Anuncios

2 comentarios to “La moda fantástica”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Qué es la crítica de moda | Crítica arte y moda - 21 de abril de 2015

    […] qué explicar de qué va la crítica de moda? En principio, para darle el valor que tiene. Hoy, más que nunca, la moda se ha convertido en una […]

  2. Martin Margiela tiene documental | Crítica arte y moda - 30 de abril de 2015

    […] de nota de color, que le llama la atención lo alto que es- y Raf Simons, y la periodista de moda, Susy Menkes (hoy editora de […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: