El jean eterno

15 Ago

Nacido en 1873, ya tiene 143 años y está en su mejor momento. Tan joven y tan viejo, se trata de la prenda fetiche de la sociedad actual mundial. Para todas las edades y todos los cuerpos, el jean tiene un presente maravilloso y un futuro aún más prometedor. Las mil y una versiones que existen de él lo hacen único. En infinitas variantes, el street style lo catapultó a una vida eterna. La alta costura lo sumó a sus colecciones más lujosas y las marcas masivas lo hacen aún más democrático. Larga vida al jean.

En la película El curioso caso de Benjamin Button (2008), protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett, el personaje central –el de Pitt- nace viejo y, a medida que pasa el tiempo, va rejuveneciendo hasta morir siendo un bebé. Este relato –maravilloso- tiene una analogía con el jean, una prenda que nació siendo vieja (aunque era resistente, duraba poco) hace casi un siglo y medio y que se fue vigorizando a medida que pasaban las décadas. Pero el jean se quedó a pasar su adolescencia eterna y hoy está más vital que nunca. Imprescindible en cualquier guardarropa, es un básico incuestionable; la prenda más democrática. Lo llevan las estrellas del espectáculo (de actrices a cantantes), modelos, deportistas, influencers, bloggers y los demás seres mortales. Lo demuestran las calles más cosmopolitas –reflejadas por algunos blogs, como The Sartorialist-, en las cuales las personas –de todas las edades- visten esta prenda día y noche; y las portadas de revistas (como Vogue, Bazaar, Elle, Glamour, Nylon, Marie Claire, Telva, Dazed, The Edit, entre otras) que imponen piezas de este género hace varias temporadas. Estamos frente a un fenómeno que ha trascendido los cambios más rotundos de este mundo (desde dos guerras mundiales hasta las crisis económicas más estrepitosas), más las innumerables tendencias que arrojó la industria de la moda a lo largo de todo el siglo XX y lo que va del XXI.

Aunque el jean nació en 1850, creado por Levi Strauss, primero fue un overall a la cintura -confeccionado para los mineros de San Francisco de Estados Unidos-; dos décadas después (cuando fue patentado por este alemán, quien se unió al sastre Jacob Davis), tomó la morfología similar a la que conocemos hoy. Es así que su cumpleaños se toma desde 1873; es decir, tiene ¡143 años! En sus orígenes, la tela usada era con la que hacían carpas (de color marrón): el pantalón debía ser sumamente resistente (para el trabajo y dormir a la intemperie); pero, además, era económico y de baja durabilidad. Cuando se agostó el stock de esa tela, empezó a usarse sergé de Nimes, un tejido de la época medieval. De ahí el nombre denim con el que también se denomina a esta prenda. Lee, la otra marca legendaria en la creación de jeans, apareció en el mercado en 1889. Desde entonces, ambas son de las firmas más elegidas en el mundo. A diferencia de sus orígenes, hoy el jean se confecciona –mayormente- con fibras de algodón, poliéster y elastómero, las cuales le brindan mayor absorción de humedad, finura, resistencia y elasticidad. Pero también las marcas están realizando nuevas experimentaciones con los tejedores (por ejemplo, mezclando nuevas fibras sintéticas, entre ellas, el Tencel), logrando así prendas elásticas y sostenibles, súper tentadoras para el mercado. La tendencia ecológica y sostenible sigue en alza. Por todo esto es que los precios varían infinitamente (en Argentina, por ejemplo, un jean ronda entre los 500 y 2500 pesos), en lo que influyen, además de la calidad de las telas, el diseño.

A medida que pasan los años, las tendencias van cambiando, pero este género sigue siendo la base: la vuelta de los sesenta y los setenta, del hipismo o del grunge, llevan el jean como el comodín predilecto. De esta forma, han ido adquiriendo distintas morfologías: impolutos o rotos, lavados, manchados, con incrustaciones, bordados, chupines (o pitillos), rectos, campana u Oxford, anchos, tiro bajo o alto, pantacourt o pescador, boyfriend, elastizado, deshilachados, entre otras variantes. Se suman a los pantalones camperas, blazers, chaquetas, shorts, faldas (midi, mini y maxi), vestidos, camisas, zapatos y hasta carteras o bolsos. Definitivamente, inunda las colecciones de las firmas nacionales e internacionales (de lujo y de consumo masivo). Así como ningún ser le escapa a esta prenda, tampoco lo hacen los diseñadores. Los más afamados, así como los emergentes se suman al jean para crear moda. Hasta el diseño de autor argentino (más basado, por lo general, en colecciones sastreras) se sumó al diseño de esta prenda, como Pablo Ramírez y Jessica Trosman. Y hasta la Alta Costura, cuya base es el lujo máximo, sumó al jean como una prenda sofisticada; por ejemplo, en la última París Fashion Week otoño-invierno 2017, el dúo holandés de Viktor&Rolf presentó una colección entera en jean con pantalones decorados de forma artesanal. En palabras de la crítica de moda Suzy Menkes: “Esta urgencia por ensalzar el reciclaje en la alta moda, que le planta cara a lo peor de la moda rápida, está teniendo su revival en la Costura de París, un tema que en mi opinión refleja el interés por el Martin Margiela de los 90 y su influencia. Pero Viktor & Rolf lo hicieron a su manera, y no podía ser más atractiva. Si dejamos a un lado sus colecciones conceptuales, como la interesante moda enmarcada a modo de cuadros que propusieron en el otoño/invierno de 2015, las prendas de ahora eran juveniles y divertidas. El dúo los llamó ´vagabundos´, como golfillos sacados de una novela del autor victoriano Charles Dickens”.

El negocio del siglo ¿por los siglos?

Esta prenda impulsa un negocio mundial en constante crecimiento; según un informe de Cotton Inc., en 2015 generó 55.000 millones de dólares y se espera que para 2021 alcance 59.000 millones de dólares. En los mercados más potentes, como Europa y Estados Unidos el negocio sigue pisando fuerte; pero se espera que el aumento del uso de esta prenda venga de mercados emergentes como Latinoamérica y Asia. Latinoamérica liderará, en un lustro, con un aumento del 15% en ventas; Asia, por su parte, con un alza del 12%. En Estados Unidos se espera una subida del 10% y en Europa, de un 4%. El estudio, además, revela que el año pasado se vendieron en el mundo 1,9 millones de prendas en denim; para dentro de cinco años, se espera superar los dos millones de unidades. El principal target son los millenials, los jóvenes de entre 18 y 34 años. En Estados Unidos, por ejemplo –revela el estudio-, este grupo lidera con el 28% de las ventas de jean; mientras que la generación Z (hasta 17 años) le hace facturar al mercado un 24%. A medida que se avanza en la edad, se compra menos prendas de jean; de todas formas, aunque en menor medida, aportan su grano de arena al crecimiento de sus ventas. Todo esto se traduce en la constante exposición de prendas de jean en revistas y blogs de moda, campañas publicitarias y en las pasarelas más importantes del mundo.

Pero, ¿cuánto cuesta la fabricación de un jean? Se estima que en el país es de 210 a 226 pesos, incluidos la materia prima, el proceso de confección directo (corte y costura), proceso de confección indirecta (lavado, bordados, revisión y empaque), ganancia en la confección, gastos operativos (fletes y seguros). Después, la principal diferencia es si se trata de un jean de marca o no. Cuando se finaliza la fase de producción, comienza el desarrollo de marca, comercial y financiero. Los que no se venden en un shopping quedan con un costo final de $500 pesos. A las primeras marcas, de acuerdo a los gastos y ganancias comerciales, se les suman $280 pesos, más casi $600 de gastos comerciales y financieros, y $400 de impuestos, quedando en $1500 (que los últimos meses ha llegado hasta 2500 en primeras marcas). En definitiva, se manejan estos porcentajes: 27% de impuestos (IVA, ingresos brutos, cheque, ganancias, patronales, ABL), 39% de gastos comerciales y financieros, 19% de desarrollo de marca (diseño, marketing, publicidad, ganancia de marca) y 14% de fabricación. Aunque, como se ve en los números, la fabricación de un jean es sumamente económica, es el mercado el que altera su precio base hasta números, en ocasiones, siderales. Se tratará de una prenda básica, pero dependiendo de la marca elegida es todo un lujo.

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En el valor del jean influye la calidad de la tela usada. El jean se produce con fibras de algodón, poliéster y elastómero; por ejemplo, un jean de la firma italiana Gucci (los de la última colección –tanto para mujer como para hombre- llevan unos adorables bordados) está realizado con 100% de algodón. En la Argentina, los de primera marca también hacen jeans 100% algodón y otros con 98% de esta fibra y 2% de spandex. Como explican Cynthia Kern y Federico Bonomi, fundadores y alma meter de Kosiuko y Herencia Argentina, con sus marcas se diferencian “por la fuerte apuesta en variedad de calces, procesos de lavandería y, por sobre todo, por el denim ´intervenido´. Es decir, lo que llamamos moda en denim, customizándolos y con diferentes recursos los transformamos en una pieza única. Nos apasiona crear diferentes tipologías con este tejido tan versátil. Además, la marcada aceptación del consumidor nos impulsa a seguir creando y pensando diferentes grandes alterativas. Somos exigentes con la calidad y la elección de tejidos. Vamos detrás del Premium y también de captar la tendencia mundial estando en sintonía siempre, sobre todo con lo rápido que hoy se mueve la moda en el mercado”. En cuanto a Rapsodia, Pilar Rodríguez Varela, gerente de marketing de la firma, cuenta que la diferencia está en la calidad de las telas y la innovación de los diseños. Y agrega: “Exploramos tejidos de diferentes orígenes, con composiciones que aporten elasticidad y suavidad al tacto, garantizando el confort de cada pieza de denim”. Desde Santana Textiles, Alejandro Ogando -coordinación departamento Producto-, cuenta que “fabricamos solo el tejido (algodón, poliéster y elastano de alto nivel) y desde hace ya un tiempo estamos trabajando muy centrados en la necesidad de nuestros clientes; y es desde esa necesidad que se plantean los lineamientos de colecciones futuras. Tratando de dar con la mejor ecuación precio-calidad-producto”.

Una de las razones que le atribuyen al imparable crecimiento de la tendencia jean, es a los valores de estas fibras, las cuales han bajado en los últimos tiempos. En el mercado mundial, el precio del algodón, que en 2011 alcanzó subidas históricas (lo cual incrementó la producción de prendas de poliéster, poliamida, viscosa y acrílico) hoy ha llegado a precios mínimos (y, según estudios, espera mantenerse estable los próximos ocho años). A su vez, hubo una caída generalizada de los valores de las materias primas, y en especial el petróleo, lo cual impactó sobre todo en el precio del poliéster, la fibra más utilizada por la industria de la moda. Según un artículo de la Cámara Algodonera Argentina acerca del panorama algodonero internacional hacia 2024, la producción de algodón puede verse resentida, ya que la producción de fibras químicas se ha popularizado al punto de liderar el mercado de la industria fashion, debido no solo al precio sino a que estas se producen, masivamente, durante todo el año sin depender de ninguna condición climática. Además, debido al uso de las nuevas tecnologías para estas fibras, las cuales se han vuelto más resistentes y con efectos naturales. El poliuretano, el lyocell y el espandex (elastano) son fibras que se impusieron de forma progresiva en el mercado en la utilización de denim y en la composición de la ropa. En definitiva, en la actualidad, el algodón se produce en cien países y solo tres representan el 66%: India, China y Estados Unidos (en ese orden). Las fibras sintéticas -como poliéster, polipropileno, acrílico y nylon- representan el 71% del mercado; el algodón, 28% y la lana, 1%. Europa es el primer fabricante de fibras elásticas y de polipropileno, el segundo fabricante mundial de fibras sintéticas y el primer exportador de acrílico; al mismo tiempo, las hilaturas fueron desapareciendo de este continente. De todos modos, los estudios demuestran que el algodón continuará siendo una fibra codiciada, sobre todo por sus características naturales.

Sin embargo, más allá de los precios de la materia primera, la tendencia en constante crecimiento del jean no se traduce en menor costo, más ventas. El jean es un fenómeno que se caracteriza por una estética que viene imperando durante los últimos años: el estilo casual, así como el retorno a los noventa y el estilo norm code (este le escapa al cambio veloz de la moda y se centra en colores, formas y texturas neutras). Y fue el street style el que logró llevarlo a la cúspide de la estética mundial. Aquí, los blogs hicieron su aporte. Lejos del autoritarismo que durante años predominó en el discurso de moda, estos blogs tematizados lograron democratizarlo. Por su parte, el negocio de la moda ya venía creciendo exponencialmente hacia todos los sectores sociales desde la década del ochenta. Y la calle, tenida en cuenta como fuente de inspiración desde los años sesenta por diseñadores, estilistas, entre otras figuras de la industria en busca de novedades, pasó a convertirse en la verdadera dictadora de tendencias; ya no solo es musa, sino, como la denomina el discurso periodístico, la verdadera pasarela. Así, todos hacemos y somos moda. Porque la verdadera atracción que despertaron los blogs fue esa complicidad con el lector digital, con quien se comunica como si fuese un amigo. Ese acercamiento cibernético es el que hace que la moda ya no sea cosa de modelos, actrices o estrellas del espectáculo o del deporte, sino de todos.

Reyes del jean: las marcas buscan posicionarse

La publicidad y el marketing son los grandes aliados de las firmas y los diseñadores. Pero, en los últimos diez años, gracias al boom de los blogs –primero- y las redes sociales –después- surgieron nuevas figuras para promocionar distintas piezas de moda, en este caso, las prendas de jean: bloggers, it girls, instragramers, devenidas en influencers. Son ellas que con una imagen en su blog o Instagram logran imponer su estilo. Algunas de las estrategias marketineras hacen hincapié en la fabricación –cómo se realiza determinada pieza- y los productos elegidos; otras, ponen el valor, valga la redundancia, en el precio (se entiende que a mayor precio, mejor calidad) y otras se posicionan al diseñar experiencias (conocido también como marketing experencial). Por ejemplo, la marca Levi´s de Argentina, en la experiencia que llamó Equipped to rock, llevó a la blogger y socióloga –devenida en influencer- Marou Rivero a hacer la cobertura de un viaje por California (incluida la visita a las tiendas más importantes de la marca en la costa oeste: Malibú y Santa Mónica, y al festival de Coachella, el cual se convirtió en una gran pasarela que retratan los blogs y las revistas de moda más importantes por su estética entre hippie chic, boho, casual y rockera, en la que el jean es el protagonista). Esta marca tiene bien incorporado el marketing experiencial y se caracteriza por promocionar sus jean más especiales –como el modelo 501, el clásico de los clásicos- a través de bloggers, diseñadores gráficos, modelos, músicos, etc. Para una de sus campañas, We are 501, hizo varios videos con distintas personalidades, entre ellas, Sara Escudero del blog Collage vintage, quien mostró su manera de llevar este mítico pantalón. En Argentina, por ejemplo, en 2013 la firma Garza Lobos hizo un video en el que reinterpretaba este modelo de jean. Como explica Ariel Crupnik, gerente comercial de Leuru S.A., licenciatario de la marca Levi´s®, afirma que se trata de una marca que está incorporada en el estilo de vida de los consumidores; por lo tanto, aclara, “no creamos productos como simples prendas de vestir sino como algo que es parte de la vida de la gente”.

El mercado del jean, en plena ebullición, es enorme. Para el consumidor tener que elegir “su” jean es todo un desafío. Y en esta cuestión las marcas, que saben muy bien esto, se las ingenian de mil maneras para poder posicionarse como el predilecto de cada uno de nosotros. Por eso, su contacto con las influencers es cada vez más estrecho. Vetements es una firma francesa que explotó en la industria hace poco con unos jean realizados a partir de pantalones viejos y usados, los cuales cuestan más de mil euros. ¿Quiénes lo usan? Desde la it girl británica Alexa Chung, la cantante juvenil Selena Gómez, la editora de moda rusa Miroslava Duma, hasta la bloggera neoyorquina Leandra Medine. ¿Cómo es el aclamado jean? De cintura alta y con un corte a lo largo de la pierna –donde se puede notar la unión de dos telas distintas de jean-, con un largo hasta los tobillos y ahí un corte más pronunciando en la parte delantera, quedando la parte de atrás más larga. Estas celebridades del mundo de la moda lograron que hoy este afamado pantalón esté agotado. No obstante, el gran público pudo acceder a uno de estos modelos gracias a la creación de un clon por parte de la firma low cost H&M. Y fue todo un éxito.  Otro jean que llegó para quedarse, es uno de la marca -de New York- 3X1, usado, por ejemplo, por Elle Fanning, Rihanna o Eva Cheng. Un modelo deshilachado  a la altura de los tobillos que ya tienen clones de varias marcas. Otro éxito rotundo, que las bloggers más influyentes vienen retratando en sus looks diarios.

El grupo Santana Textiles, cuenta Ogando, “desde que se instaló en Argentina, viene realizando distintas acciones de marketing y comunicación, donde apuntó a distintos objetivos, como el armado de cátedras o talleres de confección en las distintas Universidades donde se estudia la carrera de Diseño de Indumentaria, concursos de Diseño como plataforma de lanzamiento de nuevos nombres al mercado, y en paralelo se fueron realizando distintos co-branding con diseñadores o marcas reconocidas. La idea de trabajar en conjunto con Pablo Ramírez surgió de nuestra parte; estábamos presentando toda una línea de productos de denim más premiun (Loco Serious Denim), con otras características y terminaciones. Por su parte, Ramírez tenía la idea de ampliar sus líneas de productos y hacer denim. Y así surgió RAMIREZDENIM. Una muy linda experiencia”, concluye.

Desde Kosiuko y Herencia Argentina, sus creadores señalan que para posicionarse le dan prioridad al cliente. Este exige fidelidad, por lo que ambas marcas intentan tener lo que este busca. “Siempre nos piden un calce perfecto y sobre todo calidad, dos cosas que para nosotros son prioridad. En el mercado hay cada vez más oferta y eso hace que nos perfeccionemos cada vez, desde la tecnología de nuestros proveedores hasta la selección de tejidos y procesos. El cliente tiene que encontrar lo que busca, y trabajamos para que lo encuentre en nuestro negocio”. Por otro lado, comenta que el negocio se ha vuelto cada vez más vertiginoso: “Los tiempos se acortaron y las conductas y hábitos de los consumidores también cambiaron. Mutan, en parte, por cada nuevo avance tecnológico y la compra on line se ha vuelto un nuevo método de compra. Todo esto hace que haya que re pensar continuamente las estrategias de diseño, distribución y venta. Los costos nos preocupan, los análisis continuos de precios y tipo de producto, hacen que los desarrollos estén aceptados y aprobados por los ojos de nuestro consumidor”. Cuando se les pregunta ¿quiénes compran más, hombres o mujeres y en qué se diferencian a la hora de la compra de este producto? Comentan que, en términos generales, son las mujeres las que lideran el ranking de consumo. Y detallan: “La diferencia es que la mujer siempre va detrás de la tendencia y está muy bien informada. El hombre, por el contrario, adquiere una prenda cuando la necesita eligiendo un buen básico o una prenda que llama su atención. De todas maneras, está claro que ya hace varios años, esta brecha entre ambas conductas se redujo y hoy el hombre entiende de moda, sabe lo que quiere y elige el estilo que mejor lo identifica”.

Rapsodia, por su parte, también le da prioridad a lo que busca su clientela: “La clienta exige tener una prenda que ante todo le quede bien a su cuerpo. El calce y la comodidad son los principales atributos a la hora de elegir un jean. Por esto, Rapsodia diseña una propuesta cada vez más amplia en términos de ´fit´ (tiro y pierna). Otro de los atributos, que pesa aún más en edades más jóvenes es la moda, entendida como diseño y tendencias. De este modo, en cada colección, la marca incorpora modelos exclusivos para cada temporada interpretando estos gestos: roturas, apliques, lavados, prints, terminaciones etc. Por último, se busca sorprender con detalles a las clientas, incorporando avíos especiales como remaches, cierres y alegorías sutiles propias de la marca”.

Respecto de quiénes consumen más esta prenda, para Levi´s, cuenta Ariel Crupnik, “sus propios estudios indican que el 70% de los que compran en nuestros locales son mujeres; sin embargo, vendemos más productos masculinos, muchos consumidores son fieles a la marca y no necesitan ir a una tienda a comprar y delegan esta acción. La mujer  le da más importancia al calce y el estilo, y el hombre a la calidad; aunque en los últimos años los hombres se están preocupando más por su imagen”. Por último, esta firma lanzó este año una colección para niños, la cual tuvo una increíble repercusión, “las mediciones de redes para el lanzamiento mostraron mejor impacto que en nuestra línea de adulto. Al ser una marca que acompaña diferentes etapas del consumidor, este quiere compartir ese sentimiento con sus hijos”. Y así, de generación en generación, el jean no para de “regenerarse”.

Oro en polvo

Con casi un siglo y medio de vida, el jean vivió su primer boom en los años cincuenta, con el surgimiento de la juventud como nuevo consumidor. Estrellas del cine, como Marlon Brando o James Deam, y del rock, como Elvis Presley, lo convirtieron en un icono de rebeldía y juventud. Marlyn Monroe, por su parte, lo volvió símbolo se sensualidad. Desde entonces, fue asociado a adolescentes y veinteañeros. Pero, ya en el nuevo milenio, el jean dejó de tener público específico y pasó también a ser parte del estilo de hombres y mujeres de 30 años en adelante, quienes lo llevan en el día a día. El jean, en definitiva, es el símbolo juvenil por excelencia. El stree style sigue llevándolo como su caballito de batalla. Las marcas nacionales y las internacionales lo incorporaron en sus futuras colecciones. Por ejemplo, para la temporada primavera-verano 2016/2017 Kosiuko muestra en su campaña un look completo de denim; short y pantalón –bordado- con las ya clásicas camisa o campera de jean. El jean sobre jean (en distintas tonalidades) es una tendencia que prosperó hará unos cinco años y se impuso hasta hoy.

Chanel fue la primera firma de lujo en introducir el jean en una colección de Alta Costura. Le siguieron Saint Laurent, Alexander McQueen, Sonia Rykiel, Cholé y, entre otros, Paul & Joe. Realizaron versiones sumamente sofisticadas –repletas de pedrería- hasta patrones deconstruidos. En Argentina, Pablo Ramírez lanzó en 2015 su línea RAMIREZDENIM. Un apasionado del jean, el diseñador festejó sus quince años en la moda con un regreso a sus orígenes. Ganó un concurso de diseño con una colección de jumpers, por el cual viajó a París, donde trabajó para Pepe Jeans. En Argentina, trabajó para Gloria Vanderbilt y Via Vai. Para el diseñador, el denim es un clásico, un material noble que se adapta a todas las figuras, edades y estilos. En esta unión con Santana Textiles logró una colección exquisita, sofisticada, impecable. “Trabajaron con procesos de lavandería que dejaron las prendas en su estado más puro y noble resaltando su color original. Tejidos de composición algodón/elastano, algodón peinado 100% y artículos de la línea hiperstrech de construcción satén son los protagonistas de esta colección cápsula en los tonos Deep Blue, Greys y Blacks, que promueven los vínculos entre la industria y el diseño”, reza la gacetilla de prensa. En cuanto a la diseñadora Jessica Trosman, quien es de las más prestigiosas y vanguardistas del país, se unió a Lee para crear su colección y así lanzó Lee by Jessica Trosman para la temporada otoño-invierno 2016. La alianza se llevó a cabo con la idea de la marca de revolucionar sus clásicos. La colección cápsula se llamó “Cooperatio”, compuestas por 25 prendas con parches, engomados y recortes. Desde camisas, sweaters, abrigos de paño hasta camperas denim con prints, tachas, ojalillos, recortes de cuero y jeans en variedad de calces. A su vez, para los estampados colaboró junto a la diseñadora, el artista Luis Ropero. Como resultado quedaron piezas vanguardistas, juveniles, con el oversize como gobernador de una comodidad para osados.

En cuanto a lo que se viene (lo cual ya se vio en el verano europeo, además de lo que las pasarelas internacionales están mostrando para el próximo invierno), se continúa con los estilos sportwear -colorido, deportivo y sumamente cómodo-, el boho chic -de los setenta, con flecos, mezclas de estampados y los jean campana como protagonistas absolutos-, y el grunge –con la vuelta de los noventa- protagonizado por las camperas amplias de jean y los pantalones de este género con distintos tratamientos. En todos ellos reinarán la versatilidad y simpleza. Habrá mix de materiales, texturas y estampados. El jean será el comodín predilecto de todos los looks, con lavados e infinitos acabados. Por otro lado, se impone –desde hace unos años, ayudado por las crisis económicas mundiales- el espíritu DIY (hazlo tú mismo). Esto lo dejaron bien claro, con sus propuestas, Vetements (que para sus nuevas propuestas recicla jeans) y 3×1 (con los jeans deshilachados a la altura de tobillos). La gran capacidad que tiene el jean de customizarse es enorme. Hoy vale aportar un toque personal, al sumarle tachas, pins, parches, además de hacerle roturas estratégicas –como a la altura de las rodillas- y hacer los cortes uno mismo a sus pantalones de antaño. Esto coincide con la tendencia actual de recuperar prendas de décadas pasadas, como lo que hizo Levi´s con su modelo 501. Y vos ¿qué vas a hacer con tus jeans?

Con todo lo explicado se entiendo el porqué es un imbatible de todo estilo. Pero, ¿qué lo hace tan amado? En principio, coinciden los especialistas en moda, la comodidad. Le sigue la versatilidad. Desde Santana Textiles, Alejandro Ogando afirma: “El denim y todas sus tipologías portan con algo muy importante para el usuario: la funcionalidad y la combinabilidad con otras prendas al momento de armar sus outfits. ¡Eso lo hace único!”. Cynthia Kern y Federico Bonomi -Kosiuko y Herencia Argentina- señalan: “El jean es una prenda que supo adaptarse y sabe escuchar las necesidades del consumidor. Grandes épocas de denim ´densos´, rígidos y onzajes hoy impensados, mutaron y se fue acomodando ante cada cambio, evoluciono y aceptó cada nueva demanda, haciendo que productores y fabricantes se pongan al día, trabajemos cada vez más exhaustivamente en tecnología de tejidos más confortantes y versátiles. El denim ha sobrevivido a todas las tendencias y eso demuestra que siempre estará vigente, reinventándose continuamente”.

Para Rapsodia, comenta Pilar Rodriguez Varela, “El jean es un básico que acompaña cualquier prenda del guardarropas. Puede evolucionar junto con las tendencias de moda, pero jamás pierde su esencia. Es todo un ícono, una prenda práctica, que resuelve, es fácil de usar; y, en nuestro caso, acompaña el espíritu de la marca: libre y relajado, agregando un poco de rock. El jean es versátil y se le puede encontrar infinidad de usos para diferentes ocasiones: para el día con prendas básicas o de noche combinado con brillos y cueros. Por todo esto, el jean tiene un lugar muy especial en Rapsodia, trasciende cada colección”. Para Levis, sintetiza Ariel Crupnik, el jean es eterno: “Por su versatilidad, su adaptación permanente y por ser la única prenda de vestir que es una vía de comunicación”.

En la era de la hiperindividualidad –como catalogan estos tiempos algunos pensadores, como Gilles Lipovetsky- se ha convertido en la misión de cada persona conseguir el estilo propio (promocionado por los medios masivos de comunicación y la publicidad). La moda, la gran aliada -forma de comunicación más eficaz antes que la palabra-, acompaña en esa búsqueda entre inquietante, apasionante y, a veces, desmoralizadora. El jean se trata de la pieza, aunque básica, transcendental para sentirse en este mundo, aquí y ahora en una comunión perenne con el otro. Otra vez el cine, nos muestra cómo un jean puede unir, más allá de las fronteras geográficas y hacer sentir único a quien lo porta. La película Un verano en pantalones (The Sisterhood of the Traveling Pants, su título original) cuenta la historia de cuatro amigas que encuentran en una tienda de moda un jean. La historia lleva a cada una de ellas a distintos países, pero será este pantalón el que viajará (de Grecia a México) en búsqueda de la unión de esa amistad. Lo sorprendente es que el jean tiene el poder mágico de adaptarse a los distintos cuerpos de las chicas, calzando a la perfección. El filme, en sí, demuestra un aire de época: ¿quién no desea calzar en el perfecto jean?

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